Un cepillo de dientes que salva ‘el mundo’

Un cepillo de dientes que salva ‘el mundo’

Debió ser algo como una película de ciencia ficción. La Estación Espacial Internacional tenía problemas en sus circuitos eléctricos que no podían ser reparados por su tripulación.

Su conmutador principal, que en la tierra pesa más de 100 kilos, utiliza y distribuye la energía captada por la Estación a partir de los rayos de sol. Si se hubiera roto una parte del conmutador, no se habría podido obtener energía… con consecuencias catastróficas.

Dos de los astronautas, Sunita Williams (NASA) y Akihiko Hoshide (Agencia Aeroespacial Japonesa) se dirigieron a ver el daño, equipados con las últimas herramientas… pero se habían formado placas de metal fundido alrededor de una de las unidades, de forma que era imposible repararla con las herramientas de que disponían.

En ese momento, el desastre se acercó a ellos por un momento: una de las unidades de encendido de la EEI falló, lo que significaba que una tercera parte de la luz eléctrica había desaparecido. Los astronautas volvieron a salir con nuevas herramientas improvisadas… entre ellas, un cepillo de dientes.

En este momento, con un cepillo de dientes de lo más común, la reparación fue un éxito: “parece que habéis conseguido reparar el daño”, les anunció su compañero Jack Fischer desde la base en Houston, “así que felicidades a todo el equipo”.

La NASA se apresuró en comunicar que no había habido daños para los dientes de ningún astronauta, ¡porque había un cepillo de dientes de recambio en la estación!

Sin lugar a dudas, una noticia positiva que distingue, aún más de lo normal, el importante papel de un cepillo de dientes en nuestra vida diaria… o extraordinaria.



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